Amorgos
La más oriental de las islas Cícladas, Amorgos queda fuera de los circuitos turísticos multitudinarios que asedian Mykonos, Ios y Santorini. Es un lugar tranquilo, que se visita para estar al lado del mar, hacer trekking y saborear la cocina griega. En la isla hace buen tiempo desde abril a octubre. La primavera y el otoño son las mejores estaciones para visitar Amorgos y hacer trekking por sus senderos, visitar los pueblecitos y acercarse hasta el Monasterio de Chozoviotissa, lugar de peregrinación religiosa. ¡No deje de darse un buen baño! El agua fresca tras una paseo por la isla es una auténtica recarga de energía.
Pero Amorgos es, ante todo, un lugar espléndido, elegido por Luc Besson como escenario para el rodaje de Le Gran Bleu (por el intenso azul de su mar), la película que ha dado a conocer Amorgos al mundo.
Las playas y el mar son hermosos en toda la isla. La de la película de Besson es Aghia Anna, con tres pequeñas ensenadas de guijarros y rocas planas; En la playa de Aghios Pavlos es donde se hallan los apartamentos para vacaciones Agios Pavlos Studios, una playa de guijarros blancos y aguas color turquesa frente a la isla de Nikuria (con sus pequeñas playas solitarias a las que se llega únicamente por mar); en Eghiali, la playa es de arena, larga y cómoda; Muros es la más agreste, se llega a ella por un sendero difícil, pero al final la increíble claridad del agua compensa el esfuerzo. También son muy hermosas Kalotaritissa, prácticamente un lago marino rodeado de playas blanquísimas, y Aghios Panteleimon con su típica iglesia blanca y su cúpula azul.
Habitada desde muy antiguo, Amorgos enamora, no sólo por sus playas y paisajes, sino también por los pueblecitos que han conservado en toda su autenticidad la atmósfera de las islas Cícladas. Casitas blancas de ventanas azules y celestes, con las buganvillas rosas y rojas que trepan por los balcones, el perfume de las brochetas (gyros) de las tabernas, las pequeñas iglesias, los molinos de viento y los antiguos testimonios cretenses, atenienses, romanos y venecianos.
Al sur, Katapola es el Puerto de Amorgos, desembarcadero del trasbordador. Con sus supermercados, cibercafés, tabernas y pequeños locales, es el pueblo más dinámico de la isla. En las colinas, los restos de la antigua Minoa, la residencia de verano de Minos, rey de Creta. En el centro de Amorgos, Chora es la capital de la isla, con sus molinos de viento y la fortaleza veneciana del siglo XIII. Al norte de Amorgos se hallan Eghiali, vivaz y turística, Lagadha y Tholarion, pequeñas y antiguas, y Potamos, un pequeño pueblecito un poco por encima de Eghiali. Este último es ideal para admirar la puesta de sol saboreando un aperitivo o un café helado. Tholarion, a su vez, es perfecto para la noche, cuando se encienden las luces en la bahía: ¡el panorama es encantador!
Por la carretera que pasa por detrás de la Chora se halla el Monasterio bizantino de Chozoviotissa. Para llegar hay que subir toda una escalinata, pero el espectáculo que se contempla cuando se llega es realmente fantástico. Es un monasterio blanco, encaramado a la ladera de la montaña en un lugar cortado a pico sobre el mar. Los monjes reciben a los visitantes con un vaso de rakomelo (el licor de miel de Amorgos) y dulces de fruta y azúcar para recuperarse después del esfuerzo. Construido en el siglo XI, el monasterio conserva un icono de la Virgen al que se atribuyen milagros y que es destino de peregrinación religiosa.
Amorgos es también cocina griega, con las variantes típicas de la isla. Además de la clásica ensalada griega y del souvlaki, las tabernas de Amorgos preparan (y no pueden dejar de probarse): horiatiko, carne de ternera al horno con zanahorias, guisantes y kaseri, el queso de Amorgos; exohiko, cordero al horno, verduras, tomate y pasta fillo; kalogiros, berenjenas, ternera, kaseri y tomates al horno; fasoulada, sopa de judías con fritura de anchoas. ¡Todo buenísimo!